Artista culinario
De lo simple, arranca la belleza; de lo cotidiano, lo universal. La obra de Rafa García (Málaga, 1997) camina entre el minimalismo y la abstracción. El uso libre de formas, combinado con una paleta de colores primarios que toman forma a través de diferentes materiales y texturas, hace que sus composiciones se acerquen a corrientes informalistas del siglo XX.
Es un trabajo pictórico efectista, complejo en el equilibrio, que camina entre influencias de Joan Miró, Matisse o Saura. El espíritu de Antoni Tàpies también se manifiesta en su manipulación y presentación de figuras geométricas. Su obra se sostiene en conceptos como la belleza, el presente, la infancia, en busca de “crear algo de la nada que provoca una profunda satisfacción y termina siendo tan gratificante…”.
La investigación pictórica de Rafa García le ha llevado también a trabajar con otros materiales como la madera o la cerámica, elevando su capacidad creativa para trabajar con el volumen, con el diseño y la arquitectura. Es una manera de dar continuidad a su pintura, sacarla de contexto para que se interrelacione con el espectador, lo interpele y lo sumerja en su mundo poderoso, optimista y tremendamente bello.